Entre las vibraciones del color, las formas y el aire otoñal, el arte acompaña cada día, haciendo la vida más placentera y llena de matices. Entre la ensoñación y la contemplación transcurren los días, mientras el mundo insiste en subrayar el descontento y la guerra; sin embargo, la decepción no se atrinchera en el corazón de quienes miramos las luces del alba, confiando en que siempre habrá un Matisse que nos devuelva el aliento.